Moneda, tierra y justicia social postcapitalista

[Artículo publicado originalmente en gallego, en Adiante.gal] Also available in English

Sólo en Galiza más de un centenar de familias basan una buena parte de su economía en una moneda electrónica descentralizada llamada FairCoin.

En 2008 el Bitcoin destapó la caja de los truenos. De repente, la creación de moneda dejó de ser un privilegio exclusivo de gobiernos y bancos centrales. Prácticamente cualquier persona o comunidad de personas puede crear y usar de forma segura y efectiva su propio dinero.

FairCoin es una de esas monedas que son básicamente un código binario, algo que tampoco es tan distinto al Euro o al Dolar ya que la mayor parte del circulante ni siquiera es papel o metal. FairCoin es una moneda electrónica derivada del código de Bitcoin pero con unas características especiales que la han convertido en la elegida por la gente que forma parte del proyecto FairCoop, "el ecosistema cooperativo de la Tierra para una economía justa".

FairCoin se obtiene como cualquier otra moneda, aceptándola a cambio de bienes o servicios aunque también cambiándola por otras divisas. Como todas las monedas electrónicas basadas en la tecnología Blockchain, es segura, infalsificable y fácil de usar por cualquier persona familiarizada con un teléfono inteligente. Dado su carácter descentralizado (ningún organismo central la controla) favorece la privacidad y es tan inbloqueable como inembargable. Cada persona que la usa es su propio banco y nadie más puede tener control sobre su dinero.

EN QUÉ SE DIFERENCIAN BITCOIN Y FAIRCOIN

Técnicamente en varios aspectos esenciales. Mientras Bitcoin precisa de una gran cantidad de energía eléctrica para mantener su red, FairCoin es una de las monedas electrónicas más ecológicas que existen. La red de ordenadores distribuida por todo el mundo que asegura sus transacciones solo precisa de un suministro eléctrico muy bajo. De hecho, muchas de esas máquinas son simplemente una Raspberry Pi, una simple placa electrónica que funciona con tan solo 5 voltios.

Las transacciones en FairCoin, a diferencia de Bitcoin, son prácticamente gratuitas y se llevan a efecto de manera inmediata cualquiera que sea la distancia entre la persona que paga y la que recibe el dinero. Pero, sobre todo, y aunque es una moneda completamente libre, hay una gran comunidad activista en todo el mundo que la utiliza como herramienta para intentar construir un sistema económico más justo. Bitcoin es básicamente un producto especulativo.

ORÍGENES DE FAIRCOOP

FairCoop es una cooperativa informal que nació a partir de una mediática acción reinvindicativa del activista anticapitalista catalán Enric Durán (Vilanova i la Geltrú, Barcelona, 1976). El 17 de septiembre de 2008 Enric Durán anunció a través de una revista autoeditada llamada Crisis (versión en catalán) que valiéndose de una nómina falsa y un oficio ficticio, así como de dos empresas fantasmas, había conseguido préstamos de varias entidades financieras hasta un total de 492.000 €. Declaró que no devolvería el dinero y que lo invertiría o entregaría para financiar diversas iniciativas —una de ellas, la edición de la publicación.

«He robado 492 mil euros a quienes más nos roban para denunciarlos y construir alternativas de la sociedad»

Detalle de Banqueros en Acción de Remedios Varo - 1962 Detalle de Banqueros en Acción de Remedios Varo - 1962

Parte de su interés fue denunciar cómo se crea el dinero, a partir de los créditos concedidos. El dinero es deuda y, por tanto, la base de la idea del «crecimiento infinito» que sustenta la ideología capitalista así como una estratagema "limpia" por la que quienes controlan el capital se hacen con los recursos y la fuerza de trabajo de las naciones.

Con ese dinero se financiaron diversos proyectos cooperativos autogestionados y se creo el germen de FairCoop. FairCoin era una moneda electrónica ya existente y sus características la hacían óptima para servir de herramienta monetaria para el proyecto así que Enric Durán se propuso comprar la mayor cantidad posible de las monedas circulantes. La mayor parte de esas monedas adquiridas permanecen en una cuenta gestionada por la comunidad, otra parte se utiliza como moneda corriente entre la gente que en todo el mundo participa del proyecto y el resto (aproximadamente un 15%) se mueve en mercados especulativos de criptomonedas, fuera del ecosistema FairCoop.

A partir de estos inicios el movimiento no ha cesado de desarrollarse por todo el mundo hasta llegar a Galiza en el año 2017 donde, en solo unos meses ya hay al menos 45 comercios y servicios que aceptan FairCoin y cada vez más gente creando economía circular cooperativa que, gracias a que FairCoin es aceptado globalmente, también puede establecer relaciones con otras economías locales más cercanas o lejanas.

Uno de los puntos fuertes de FairCoop es que se compromete a cambiar a Euros (u otra moneda local) los FairCoin de las ventas de los comercios o servicios aceptados por la comunidad en caso de que lo necesiten. De esta manera se quiere facilitar la transición hacia un sistema económico más justo cuyo objetivo ideal es salir de la órbita capitalista, de la idea del crecimiento infinito y del insostenible impacto negativo medioambiental que se deriva de ella.

NO TODO ES TAN SENCILLO

El movimiento mantiene ante sí dos importantes retos:

1) Un valor estable con el compromiso de nunca bajarlo una vez establecido. Actualmente 1 FAIR = 1,2 EURO. En un mundo donde la economía sufre constantemente altibajos como una montaña rusa no parece algo fácil de entender. Tal vez porque estamos asumiendo que todo en la vida es producto de los mercados especulativos. Un punto clave es que FairCoin es una moneda finita de la que existen y existirán para siempre 53 millones de unidades (divisibles hasta la cienmillonésima parte cada una). Nunca se emitirán más y por eso es deflacionaria, comparada con aquellas que se crean indefinidamente como el Euro. Cuanta más gente la use, más valor tendrá. El amplio margen de crecimiento de la economía FairCoin sustenta la idea de un valor creciente frente a las monedas creadas por los Estados y hace posible que esto sea así hasta que se alcance un máximo teórico en la expansión de la economía real de su sistema; algo que es aún muy lejano.

2) Desarrollar herramientas que, con mayor o menor acierto, inyecten liquidez en Euros y otras monedas. Precisamente, el compromiso de cambiar a Euros el importe de lo vendido en FairCoin si los comerciantes admitidos en el ecosistema lo necesitan es una de las razones que suscitan dudas sobre la viabilidad del proyecto. Esto exige a FairCoop mantener una importante liquidez en Euros, justamente la moneda que intenta transcender. Es todo un reto que, hasta el momento, se ha sabido sortear. Pero, por otra parte, FairCoop arriesga su prestigio como movimiento anticapitalista cuando hace uso de ciertos trucos capitalistas como el desarrollo de estrategias en mercados de criptomonedas especulativas, captación de inversores que se aventuran en un mundo cooperativo y muchas otras. Los Nodos Locales, la base estructural descentralizada y autónoma de FairCoop, también comienzan a desarrollar sus propios recursos. Todo esto, por el momento, está dando como resultado que esa liquidez, base de su compromiso social para apoyar la transición hacia una economía postcapitalista, se ha mantenido más o menos intacta.

Nadie dijo que fuera fácil. Afortunadamente la inteligencia colectiva en acción es cada vez más grande. La capacidad de organización y toma de decisiones de un movimiento global horizontal y autogestionado también supone idear constantemente nuevas formas de comunicación y consenso. Al fin y al cabo, nunca antes en la historia se había hecho algo así, a un nivel tan desmesuradamente grande. Tal vez, la gesta más parecida sea la Revuelta Irmandiña en Galiza cuando varios miles de personas fueron capaces de organizarse para derrumbar decenas de castillos. Ahora FairCoop pretende, a otro nivel, quitar piedras del castillo capitalista para derrumbar virtualmente sus estructuras o, al menos, facilitar una salida a cuantas personas quieran experimentar una economía más justa y solidaria.

¿QUÉ RESPALDA A FAIRCOIN?

Una pregunta interesante es ¿qué sustenta el valor de una moneda?. La respuesta, hoy, es simple: nada más que la confianza de quienes la utilizan. Hace tiempo que dejamos atrás las monedas respaldadas por productos tangibles. El patrón oro, por ejemplo, es historia. El Euro se sustenta en la confianza de que países y personas serán capaces de pagar, al menos, los intereses de los créditos concedidos. Por tanto, esta confianza precisa un incremento constante del PIB del conjunto de países que conforman la zona euro. Traducido a términos más pragmáticos: más industria, más consumo, más desigualdades y más contaminación. O sea, "crecimiento infinito". A FairCoin lo respalda la confianza en una comunidad activista, sus proyectos y la economía real que se construye alrededor de ellos; es decir: más ecología, más valores humanos, más comercio ético, más consumo responsable y potenciación de las economías circulares locales. Frente al crecimiento infinito, decrecimiento.

Es cuestión de definir qué es lo que se parece más al mundo que deseamos.

GALIZA ES POTENCIA

Galiza posee una riqueza natural incontestable. La gente está acostumbrada, desde hace siglos, a subsistir con sus propios medios y los que la tierra proporciona; a pesar de la larga historia de corporaciones de todo tipo que tratan de esquilmarla y explotarla derivando sus beneficios fuera del territorio. Sin duda, Galiza es tierra abonada para proyectos autogestionarios con suficiente fundamento. En cuanto se plantean ideas económicas de la gente y para la gente la mayoría concienciada parece entenderlo. También es cierto que nunca se ha facilitado esta organización y no es sencillo que la gente tome la iniciativa. En Galiza la gente es generosa y se ayuda mútuamente en la mayor parte de los casos, aunque desconfía naturalmente de organizaciones que van más allá del entorno inmediato.

FairCoop ha prosperado en Galiza de una forma natural. Si yo te pago a tí con esta moneda y tú puedes pagar otras cosas que necesitas con ella, esto es fácil de entender. Si esta moneda tiene un valor estable dentro de la comunidad y, además, por sus características es deflacionaria, es decir, su valor aumenta de una forma razonable conforme más gente la use aumentando su valor adquisitivo respecto al Euro, no solo sirve para transacciones cotidianas sino que facilita el ahorro, el bienestar personal y de la comunidad así como contribuye al desarrollo de nuevos proyectos. Es fácil entender estas ventajas; se trata del bien común en contraposición al sálvese quien pueda.

Hoy, perdidas cada vez más las esperanzas en las Instituciones y los planes económicos de los Estados, la gente vence su desconfianza y comienza a organizarse y establecer relaciones cooperativas, no competitivas.

Recientemente se han empezado a organizar rutas de transporte en la Península Ibérica. De esta forma se intercambian entre regiones productos necesarios para unas y otras así como se da salida a excedentes. Todo eso en una relación directa entre productoras y prosumidoras.

FairCoop Galiza se basa en relaciones cercanas y de confianza. En A Coruña, por ejemplo, puedes comprar con FairCoin alimentos ecológicos, libros de segunda mano, ir a una peluquería que no utiliza productos testados en animales o tener los servicios de una clínica dental con orientación holística. Incluso renovar el carné de conducir pagando en FairCoin. En este último caso es obvio que el psicotécnico paga en Euros las tasas de tráfico pero acepta el 100% del pago en FairCoin, facilitando así el uso de la moneda en la comunidad. El movimiento se está extendiendo por otras poblaciones. En Betanzos se puede desayunar o tomar un vermú o una buena cerveza pagando en FairCoin, comprar ropa elaborada fundamentalmente en la península, ropa y objetos importados de oriente comprados a talleres familiares por precios justos, menaje de cocina, adquirir un móvil reciclado o reparar el que tienes y también asistir a talleres artísticos, entre otras cosas. También está comenzando a tener presencia en Santiago, Marín o Vigo. Véase: Aceptan FairCoin en Galiza. Solo son aceptados como parte de la comunidad comercios y servicios con algún valor ético.

Horta+Sá Alimentación ecológica

Ateneo Libertario Xosé Tarrío

No solo comercios sino personas ofrecen sus servicios y habilidades a la comunidad, bien mediante trueque, monedas sociales de carácter local y, especialmente, gracias a la facilidad que supone, a cambio de un precio justo en FairCoin. Para FairCoop la moneda es solo una herramienta, una comodidad, pero en ningún caso el asunto fundamental.

FairCoop es claramente un movimiento anticapitalista y desobediente. Pero no necesariamente el uso de una moneda como FairCoin implica desobediencia alguna; eso es siempre opcional. Cualquier comercio puede declarar sus ingresos en FairCoin como si hubieran sido en Euros. Realmente no hay diferencia ya que simplemente es otra moneda. Una moneda no controlada por Estado alguno, eso sí.

La posibilidad de que movimientos y acciones anticapitalistas sean el germen de un mundo mejor se multiplican cuando hay sinergias y cooperación. FairCoop es un movimiento abierto a cualquier interacción con movimientos afines, decrecentistas y ecológicos. En su corta vida en Galiza ha estado presente en Encontros de Sementes (Betanzos, 2017) donde, en colaboración con el Sindicato Labrego, se aceptó plenamente Faircoin en el evento, en la Mostra do Posible de Cangas 2017, el eColectivo de Vigo y algunos otros.

FAIRCOOP FRENTE AL CAPITALISMO

Vivimos inmersos en un sistema económico carente de equidad. Mientras un porcentaje muy pequeño de la población mundial posee la mayor parte de los recursos, la mayoría debe luchar toda su vida por una existencia más o menos digna. Cualquier moneda emitida por un organismo central es la llave que regula la vida de millones de personas que se ven abocadas a pelear constantemente por salarios y prestaciones básicas, huyendo siempre de la pérdida de valor adquisitivo que dichas monedas producen a lo largo del tiempo. Las empresas necesitan crecer constantemente porque los beneficios de un año son insuficientes al siguiente. Y las burbujas que se producen, cuando estallan, las pagamos siempre las mismas.

Ahora las reglas del juego cambian. Las nuevas monedas ya no las emiten órganos poderosos y centralizados. Pero, por otra parte, no cabe olvidar que una moneda es solo una herramienta que puede ser usada éticamente aún cuando el ambiente económico sea claramente hostil. FairCoin y otras monedas descentralizadas así como las llamadas monedas sociales, bancos de tiempo y cooperativas son herramientas poderosas para romper las cadenas de la neoesclavitud que consiste, básicamente, en trabajar para pagar techo y comida; eso si eres una persona con suerte. Estas herramientas, en el contexto de comunidades horizontales, autogestionadas y libres, con valores éticos y ecológicos, pueden mejorar ostensiblemente las relaciones y el futuro de todas las personas. Hay recursos de sobra. La cuestión es utilizarlos y distribuirlos equitativamente porque realmente hay mucha vida más allá del capitalismo.