Rosa Luxemburgo vive

"Rosa es una rosa es una rosa es una rosa" Gertrude Stein (*)

Rosa Luxemburgo (1871-1919) no era marxista ni socialista ni comunista ni anarquista. Rosa era Rosa, revolucionaria y feminista. Solo así me atrevería a definirla. El 15 de enero recordamos su brutal asesinato. Más deleznable aún, si cabe, por haberlo ejecutado una camarilla fascista mercenaria de un partido socialdemócrata en el que también había militado.

Rosa fue una mujer cultísima con ideas que nunca encajaron del todo en las etiquetas pero sí en los corazones de mucha gente. Por eso inspiraba miedo entre quienes preferían seguir lineas partidistas. Por eso y por su energía indomable, su sinceridad y su coherencia.

No, no fue socialista pero creía en el socialismo revolucionario. Ese socialismo del que los partidos socialistas de entonces y, mucho más los de ahora, están muy lejos.

No, no fue comunista pero sabía que el único camino es la distribución equitativa de la riqueza y la colectivización de los medios de producción y los recursos.

Y no, no fue anarquista (o eso decía, incluso con vehemencia) pero al exponer sus ideas resultaba difícil creer que no lo fuera.

Rosa enfatizaba que todas las compañeras que pensamos de forma similar pero diferente, deberíamos entendernos.

Rosa criticaba fiéramente que una élite se encargara de gobernar al pueblo. Se oponía con todas sus fuerzas a que un puñado de personas de un partido se convirtieran en los dirigentes del pueblo burocratizando hasta lo insoportable la Revolución. El pueblo tenía que disponer de herramientas democráticas para gobernarse a sí mismo.

Para Rosa, el papel de un partido revolucionario empezaba y terminaba en la acción de despertar la conciencia de la clase trabajadora y, entonces, ésta y solo ésta debería tomar las riendas de sus vidas.

En vez de que los medios de producción y los recursos estuvieran en las paternalistas manos de una élite gobernadora deberían ser las personas, organizadas en areas locales comprensibles y perfectamente abarcables quienes se autogobernaran. Sus ideas sobre la propiedad son más del comunismo libertario que del socialismo o el comunismo de Estado. Sus ideas sobre las herramientas para la revolución son puro anarcosindicalismo.

Rosa luchó toda su vida por la libertad y la emancipación de las clases trabajadoras; por la igualdad y el justo reparto de los recursos y los frutos del trabajo.

Rosa era única, libre e indomable. Un 15 de enero la asesinaron, pero no pudieron matar su legado. Rosa vive en cada una de nosotras.

“Sin elecciones generales, sin libertad de prensa, sin libertad de expresión y reunión, sin la lucha libre de opiniones, la vida en todas las instituciones públicas se extingue, se convierte en una caricatura de sí misma en la que sólo queda la burocracia como elemento activo.”

“La libertad, sólo para los miembros de gobierno, sólo para los miembros del Partido, aunque muy abundante, no es libertad del todo. La libertad es siempre la libertad de los disidentes. La esencia de la libertad política depende no de los fanáticos de la justicia, sino de los efectos vigorizantes y benéficos de los disidentes. Si “libertad” se convierte en “privilegio”, la esencia de la libertad política se habrá roto.”

“No debemos olvidar que no se hace la historia sin grandeza de espíritu, sin una elevada moral, sin gestos nobles.”

“Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.”

“Aquellos que no se mueven, no sienten sus cadenas.”

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Notas:

Esto es tan solo un recordatorio de que Rosa Luxemburgo vive y vivirá para siempre. No pretende ser un estudio crítico ni abrir un debate sobre su vida y su legado. Está hecho con el corazón para todas las personas que no han sabido de ella y para quienes ya la aman incondicionalmente. Nada más.
* No me entusiasma especialmente Gertrude Stein pero hay que reconocer que esta frase, de su poema Sacred Emily encajaba perfectamente en este homenaje a Rosa Luxemburgo ;-)